Obras exploran violencia de género y leyendas mayas desde narrativa y arte visual
En el marco de la FILEY 2026, la literatura y la narrativa visual se entrelazaron en dos presentaciones que invitaron a reflexionar sobre la realidad social y el imaginario colectivo: por un lado, Ciudad Láser, de Mariantúa Correa, abordó las huellas de la violencia y las presiones sobre las mujeres desde la ficción basada en experiencias reales; mientras que Wáay Chivo, de Oswaldo Baqueiro Brito, recuperó la fuerza de los mitos mayas mediante una propuesta gráfica sin palabras, mostrando cómo distintas formas de contar historias permiten comprender y cuestionar el mundo contemporáneo.
En un encuentro que unió la experiencia personal con la creación literaria, la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (FILEY) 2026 fue el escenario para la presentación de “Ciudad Láser”.
La obra, publicada por la Editorial Almadía, es una novela que nace de las vivencias de la autora, Mariantúa Correa, quien utiliza la ficción para analizar las presiones sociales y los peligros que enfrentan las mujeres en el mundo actual. Durante la charla, se explicó cómo este libro se construye a partir de historias reales transformadas en literatura. Correa compartió que, aunque se trata de una historia nacida del imaginario, el fondo de la obra tiene su origen en recuerdos propios, como el impacto de la depilación láser vista aquí como una forma de control sobre el cuerpo, hasta momentos en la trama donde una mujer desaparece.
Los asistentes conocieron a personajes que hablan con expresiones y términos muy reales permitiendo que el lector se sienta identificado con el entorno que la autora describe. En el mundo de Ciudad Láser, los sucesos de la vida diaria se mezclan con los problemas sociales más urgentes, demostrando que la literatura puede ser un espejo de nuestras propias heridas.
La presentadora Rosely Quijano León destacó la fuerza de este relato al mencionar que, aunque como sociedad podemos acostumbrarnos a las noticias de violencia, “una familia no”, resaltando así el valor de la novela para dar voz a quienes sufren estas ausencias. Esta presentación se define como una invitación a no ser indiferentes ante la realidad, usando la imaginación y la escritura como herramientas de denuncia. Con este evento, la FILEY 2026 reafirma su compromiso de incluir en su programa obras que traten temas de género, justicia y los retos de la vida moderna desde una mirada profunda y honesta.
En otro momento, se llevó a cabo la presentación de Wáay Chivo de Oswaldo Baqueiro Brito, publicada por Kóokay Ediciones. Acompañado por Cecilia Gorostieta, el autor compartió con el público el proceso creativo detrás de una obra que retoma una de las leyendas más inquietantes del imaginario maya desde una propuesta visual sin palabras.
La obra se construye como una exploración del mito del Wáay Chivo, figura asociada a lo oscuro y lo sobrenatural, que Baqueiro reinterpreta a través de una narrativa completamente gráfica.
Lejos de ajustarse a una representación tradicional, el autor propone una lectura más amplia del concepto de “waay”, entendido como una coexistencia entre lo humano y lo divino, una especie de tránsito entre mundos que sigue presente en la memoria colectiva. Durante la presentación, Baqueiro contextualizó su trabajo a partir de la teriantropía, es decir, la transformación entre humano y animal, una idea que atraviesa distintas culturas, desde la antigua Grecia hasta las tradiciones mesoamericanas.
Explicó también cómo la figura del chivo ha sido históricamente asociada con lo maligno,desde representaciones del diablo hasta símbolos como Baphomet, lo que refuerza el carácter perturbador del Wáay Chivo dentro del imaginario popular.
El autor habló además de sus influencias gráficas, que van desde artistas como Frans Masereel y Lynd Ward hasta referentes como Francisco de Goya, Alberto Breccia y Junji Ito, así como creadores vinculados al contexto mexicano como Fernando Castro Pacheco y Leopoldo Méndez. Señaló que la novela gráfica representa una alternativa poderosa para narrar historias visuales, especialmente cuando no se cuenta con los recursos para el cine. Con 96 páginas de ilustraciones, Wáay Chivo recupera la vigencia de los mitos en comunidades contemporáneas. La sesión concluyó con la proyección de un video que mostró fragmentos de la obra, permitiendo al público adentrarse en este universo que sigue habitando nuestro entorno.



